Había frío, un frío que hacía que todo su cuerpo se estremeciera y se acurrucara más a la fuente de calor que estaba a su lado. La superficie debajo de ella se calentó por lo que pudo relajarse nuevamente. Caricias se extendían por sobre su cabeza en un masaje que le hizo soltar un leve gemido de satisfacción.
-¿Estás despierta?- y allí estaba la voz de la persona que le gustaba.
-Hmm- respondió Lara con una sonrisa que se dibujó en sus labios sin abrir los ojos.
-¿Cómo está tu cuerpo?- un beso