Lara no pudo evitar quedarse profundamente dormida el resto del viaje a pesar de que quería estar pendiente de todos los movimientos de la otra loba intrusa, pero había cierto personaje en su panza que no ayudaba con la situación y la mantenía agotada. Ni siquiera abrió los ojos cuando Mathew la llamó casi a medianoche para un bocadillo pues faltaban horas para llegar a la manada. Solo se acurrucó más hacia él y continuó con su sueño intentando recuperar sus energías.
Tampoco lo hizo cuando el