A Lara apenas le dio tiempo a ponerse de pie, correr hacia afuera y soltar todo el contenido de su estómago en el jardín hasta, con violentas arcadas que le hicieron salir las lágrimas. Las dos lobas se acercaron a ella preocupadas y se arrodillaron a su lado, pero se tuvieron que apartar al recibir una mirada asesina de la bruja que limpiaba su boca con el dorso de la mano. Las criadas pudieron jurar que vieron destellos dorados alrededor de ella y que la presión las empujaba haciéndolas tembl