Lara se había percatado que su marido se había ido hacía mucho y se demoraba en volver. Lo que le habían servido casi se había acabado y comenzaba a aburrirse. Quería volver lo antes posible. Definitivamente, la vida y el protocolo de estos lobos de alta alcurnia como diría ella no iban acorde con sus gustos.
Levantó la cabeza y lo buscó entre los invitados solo para encontrarlo conversando con dos individuos. Frunció el ceño. Una sensación incómoda la recorrió. Había un hombre, elegante, con u