Los dos criados que esperaba fuera de la habitación estaban tan rojos y temblaban por la vergüenza que pasaban en ese momento. La razón, había demasiada melosería dentro de aquel lugar por decirlo vulgarmente. Porque no se podría describir con otras palabras lo que pasaba en ese momento allí dentro.
Por su parte Lara ¿qué le iba importar? Y menos comer en ese momento cuando tenía algo más importante que saborear que los deliciosos labios de su esposo. Como lo estaba haciendo en ese momento. Sen