Mathew dirigió la mirada hacia el lobo que se desvanecía a lo lejos sin apenas darle tiempo para agradecerle. Le pareció conocido. Lo analizó un momento y reconoció la túnica que llevaba. Pertenecía a una pequeña pero vieja manada que había vivido establecida a unas tres horas corridas de la manada del Norte.
Eran miembros pacíficos y se encargaban principalmente de la producción de joyas y adornos por lo que eran ágiles orfebres. Pocas veces Mathew había tenido encuentro con algunos de sus mie