El pueblo era un conjunto de festividades, quioscos por una larga y ancha calle adornada por linternas y muchos adornos. El color predominante era el rojo y estaba también reflejado en las ropas de todos. Pero a diferencia de los demás Lara se dio cuenta que las de ellos resaltaban por encima.
Estaba orgullosa de su esposo y como se veía. Su túnica no discernía mucho de la suya, solo que esta no tenía una cola, llegaba a la altura de los tobillos y estaba abierta adelante donde se podía ver los