Laila
Doy una sonrisa a todos mientras respiro con dificultad, no puedo despegarme ni un segundo de Hunter, si lo hago siento que caeré. Mis amigas más cercanas no están y temo que no vengan, necesito su apoyo.
Un mesero pasa frente a nosotros con una bandeja de vino, mi garganta está seca y la necesito refrescar, tomo una y la bebo de un solo trago. Cierro los ojos con fuerza. Hunter retira la copa de mi mano y besa mi frente.
–Izel y las chicas han llegado– miró inmediatamente a la puerta. Si