Amara
Sonreí ante las ocurrencias de Laila sobre su cumpleaños. Faltaban tres semanas y esta ya estaba como loca en los preparativos.
—Ya quiero conocer a mi loba— chilla viéndose en el espejo una vez más aplicando su labial. A mi hermano realmente le había tocado una gran chica de mate, sería una gran luna.
—Genial, a mi todavía me falta un año— se quejó Dani recostada de la repisa.
—Tranquila, ese año pasará volando—le aseguro tratando de animarla, sabía que qué le ocurría y debía averiguarl