Amara
Hay días en los que despertar ya es un acto de valentía. Hoy fue uno de ellos. Abrí los ojos con lentitud, sin moverme de inmediato, esperando sentir primero mi cuerpo antes de atreverme a respirar hondo. El techo blanco sobre mí parecía intacto, silencioso, pero yo sabía que dentro de mí las cosas nunca estaban en calma. Llevé la mano a mi vientre de forma inconsciente, ese gesto que se volvió hábito desde que supe que no estaba sola.
Ahí estaba y a mi lado estaba mi primer tesoro, mi p