Me deleité con los labios de Aziel mientras este me tomaba de la cadera acercándose a mí, pegó un respingo cuando siento algo duro pegar en mi intimidad. Jadeante vuelvo y tomo sus labios con los míos deseando más que eso.
—Aziel— murmuró.
Me levanto cuando un vaso de agua fría cae en mi rostro, observo a las causantes y maldigo aún con la vergüenza latente.
—¡Qué sueño más húmedo has tenido Amara!— se burla Izel, mientras sostiene su estómago. No para de reír.
—¿Qué quieren?
—Te has quedado d