—¿Viktor…? —preguntó Mila, con un tono contenido que intentaba no sonar a reproche, aunque la duda ya se le escapaba en la mirada.
—Nunca la toqué —respondió él sin titubear.
Pero esa duda en los ojos de Mila era algo que Viktor no había previsto y, aun así, su arrogancia no le permitió ceder ni un paso, ni colocarse en una posición donde tuviera que justificarse más de lo que consideraba necesario.
—Si quieres saber quién es el padre —añadió, señalando apenas hacia Daria—, pregúntaselo a ella.