—Espero que la siguiente vez no hagas lo mismo —susurra separándose de mis labios y escondiendo su cara en mi cuello.
—¿A qué te refieres? —inquiero con un poco de temor, pensando que tal vez fui muy rudo con ella.
—A que no debes correrte dentro de mí, al menos no de momento.
Levanto su rostro y cuando estoy por besarla lo gira, tomó su barbilla y con un leve movimiento la obligó a que me mire.
—¿Qué es lo que quieres decir con eso Astartea?
—¿Serás mi amo? —pregunta con inquietud.
—Si, lo ser