Capitulo ocho

Michael abrió los ojos para ver su habitación abarrotada, su cabeza palpitaba y se estiró para frotarse la sien cuando alguien captó su movimiento.

—Cariño— escuchó la voz suave de su madre y su mirada se encontró con la de ella preocupada —¿cómo te sientes?—  Michael trató de levantarse y ella le puso una mano en el hombro para detenerlo —ahora no querido, el médico dijo que te resfriaste y que tenías una pequeña fractura en la cintura. Aún necesitas algo de tiempo para cuidarte ante
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