Narrado por Aldara
La noche se tragó a Ragnar.
Lo vi marcharse sin decir nada más, su espalda rígida y su respiración entrecortada por la rabia contenida. Nunca lo había visto así. No solo furioso… dolido.
Y yo lo había causado.
Me quedé allí, en la oscuridad, con las palabras atoradas en la garganta y el peso del silencio oprimiéndome el pecho. Debí decirle algo. Detenerlo. Explicarle. Pero ¿cómo?
¿Cómo le decía que mi pasado me seguía arrastrando como una maldita cadena?
Laziel se había ido,