Narrado por Ragnar
La cabaña estaba en silencio, pero no en paz. La tensión era palpable, colándose por cada grieta y cada sombra, como si el mismo bosque hubiese cambiado desde la llegada de Aldara. Los otros lobos lo sentían; aunque no lo dijeran, cada mirada, cada murmullo apenas audible lo confirmaba. No había una sola noche en la que alguno de ellos no cuestionara la razón de tener a una extraña en territorio sagrado.
Cuando entré en la sala principal, Marcus estaba allí, apoyado contra la