Hija de perra. Eso es jugar sucio.
Lo primero que siento es un golpe duro en la sien, pues el empujón de Siena me hace caer y me golpeo con el mueble. Lejos de ver estrellas o que mi visión se ponga borrosa, me sirve para ponerme en guardia. Ruedo en el suelo mientras intento ponerme en pie, el latigazo de dolor recorriéndome.
Siena ríe como una desquiciada mientras me incorporo aun con la cabeza dándome vueltas. Se ve tan tranquila y calmada, sabe que no soy rival para ella, sabe que puede tom