Cuando era adolecente había venido a Corea con su padre, pero solo se quedaban uno o dos días lo mucho y habían recorrido juntos algunos lugares.
Cuando se dio cuenta eran casi las cinco de la tarde, había parado a almorzar algo en un pequeño restaurante, y como se lo esperaba unas cuantas horas no le alcanzarían para casi nada, a penas y había visitado el museo nacional, el Mercado Namdaemun y el palacio Changdeokgung, y fueron visitas rápidas unas cuantas fotos y eso era todo.
Amanda sabía