Tres meses después.
Siempre había soñado con ese momento. Desde que Franco le propuso matrimonio apenas podía esperar para llegar al día en que se uniera a él para siempre. No se había sentido nerviosa en ningún momento, ni un poco, hasta ahora, justamente cuando estaba a punto de salir de la limusina para ingresar a la iglesia.
—¿Cariño? —Su padre estaba inclinado a su lado. Ella lo miró y tenía una sonrisa divertida en sus labios. Lorenzo tomó su mano— ¿Nerviosa? —Ella asintió.
—¿Franco…
—No