Un día de los inocentes no tan inocentes p2.
Me despedí de mi hermosa novia falsa con dos grandes misiones, conseguir una prueba de ADN y no matar a mi papá en el intento.
Ambos fuimos claros en lo que diríamos si se les ocurría preguntar por qué ella no me acompañaba y haciéndole caso a sus pequeñas corazonadas le seguí la corriente.
Llegué a medio día a la casa de Coney Island y fue mi pequeño sobrino el que me recibe con los brazos abiertos.
—¡Tío! ¿Y Hanny?
Te lo dijo…
—Pensé que era tu tío favorito.
—Eres mi único tío—revoleó los ojo