Daniel y Jacky se levantan como si fueran un resorte y me dejan ahí, mirándola, admirando a la hermosa mujer que me dio la vida.
—¿Mamá?
La palabra sale de mis labios casi en un susurro, pero era ella... mi madre la que nunca me olvidó a pesar de todo lo que me dijo Ese hombre.
—Co.Connor, mi bebé...
Ella se lanza a mis brazos y yo la recibo con todo el amor del mundo porque eso es lo único que puedo darle y lo que espero que ella reciba de mí.
—Perdóname, mamá.
—No hay nada que perdonar, mi p