Por Connor Henderson
Era extraño ver a mis dos hermanos a mi lado sin siquiera despegarse un centímetro de mí y eso se debe a que jamás pensé que esto se pudiera producir. Yo era el desecho humano de la familia, al que mis padres habían aislado, el que no tenía nombre, incluso tampoco una tumba, porque lo que había en el mausoleo familiar era una ánfora que decía NN Henderson en nombre de ese bebé que murió, pero que estaba frente a esos dos que no cabían de la felicidad, al igual que yo.
¡Ello