Por Daniel Reed
—Tengo el agrado de informarles que el proyecto presentado por la empresa…
¡Por un carajo! , odiaba estos actos teatrales para poner en tensión a la gente. ¿Por qué no decía el nombre de la empresa y listo, se acaba el drama y nos vamos felices para la casa a celebrar? No, el idiota tenía que poner el suspenso de por medio.
Pero no estaba así solo por esto. Mi tema era mucho más complejo. Es que han pasado tantas cosas en este corto tiempo que llevo en Estados Unidos que apenas