Por fin estamos dentro de la casa de los Scott y si dije que era linda, me quedé corto con las palabras, es hermosa, hogareña y llena de fotos en las paredes.
—Pasa, Benedict. No te quedes embobado, esto es solo parte del tour que de seguro los niños te querrán dar.
—Gracias, señora Scott.
—No me digas así —mierda, ¿la cagué? —. Puedes decirme Blue o abuela, como sea tu cariño, pero con Blue me basta por el momento.
—Sí… gra… gracias…
—Ven muchacho, hay varios que están esperando por conocer y