Mientras los acordes de Can’t help falling love siguen sonando en el ambiente lo veo acercarse y mi corazón late fuerte como una bomba a punto de estallar.
Era el gran día, su gran día. El que soñé muchas veces sería el mío, pero cuyo protagonista había cambiado.
Ver los ojitos de ella brillar como dos luceros me reafirmaron que aquél que estaba caminando hacia a ella era el indicado y debo decir que mis manos, por primera vez en muchos años, fallaron algunos acordes. Clara me miró y solo me di