—Mierda, Hanny ¿Qué fue todo eso allí dentro?
Mi corazón late a mil por hora, mientras trato de aguantar las ganas de abrir esa puerta y volver a lo que estaba haciendo.
Vamos, devuélvete…
¡¿Qué?! ¡No! No puedo, ¿no viste lo que acaba de decir?
Dijo que quería, pero…
El pero es el que me molesta. Aunque no puedo negar que se haya puesto caballeroso me gustó, ¡pero yo quería eso!
¡Señor, dame paciencia! Y una ducha de agua fría para esta pobre alma en desgracia...
—Hola, Hanny.
—Jesús, Perdón in