Los recuerdos de esa época oscura vuelven a mí, David protegiéndome de los locos que intentaban atacar a la familia, ese hombre que tanto mal le hizo a mis papás… De cómo nos separó y estuvo a punto de que no naciera.
—Hanny, amor…
—¡Pastelito, reacciona!
—Ben, es mi culpa.
Y por primera vez me quiebro, como una hoja que cayó al piso sin tener idea de qué hacer. Los brazos de Ben me sostienen, besa mi coronilla y me balancea como si me estuviera arrullando.
—No, ni lo pienses, Hanny. Vamos que