La habitación de visitas era más pequeña que la que solía tener, pero no me quejaba. Estaba justo al lado de la de Aldrec, lo que aseguraba que al menos no dormiría en un lugar completamente desconocido después del desastre. Aun así, por más que intentara encontrar algo de paz, mi mente no dejaba de dar vueltas.
Nada de lo que estaba pasando tenía sentido.
Me recosté en la cama y miré el techo. Hasta donde recordaba, la historia original era sobre un romance entre dos hombres, un enemigo a am