La invitación llegó en una elegante tarjeta de bordes dorados, con letras grabadas en relieve que anunciaban un baile de caridad exclusivo. Gabriel la dejó sobre su escritorio con expresión inescrutable.
—Es una formalidad —dijo sin mucho interés—. Pero podría ser una oportunidad para observar de cerca algunos de nuestros aliados… y enemigos.
Oriana arqueó una ceja.
—¿Me estás invitando a un baile de máscaras como estrategia de negocios?
Gabriel sonrió apenas.
—No solo eso.
Hubo algo en su tono