La noche llegaba al orfanato y la moto de Marco se escuchaba rugir. Todos los niños salieron corriendo. Sabían que si venía la moto era porque el tío Marco traía pastel o algo rico para comer.
—¡¡¡Tíoooo Marcooooooooooooo!!!
Los niños corrieron ya con sus pijamas puestos.
—Hola, mis amores. ¿Cómo están?
—¡Bien! ¿Qué nos trajiste?
—¡¡¡Pizzaaaaaaaaaaa!!!
—¡¡¡¡EEEEEEEEEEEEH!!!!
Los niños gritaban y aplaudían. Angélica salió tambien con una bata cubriendo su pijama, empujando la silla de Aranza, qu