Sus palabras realmente me dejaron perpleja, lo miré con cierta impotencia: —Hernán, realmente te has pasado. Ella le atacó a tu madre frente a todos, ¿y aún así la estás protegiendo?
Quizás mis palabras dejaron a Hernán avergonzado, igual él vio que ante los vecinos no podía manejar la situación, o tal vez mi actitud fue demasiado dominante. O quizás realmente estaba cansado de que me metiera en sus asuntos.
¿Él ni siquiera se molestó en preguntar qué había sucedido?
Gritó hacia mí: —No vi si el