Cuando llegué a la antigua casa, me sorprendió encontrar también a Sofía allí.
Al verme con la fiambrera térmica y acompañada de alguien, Sofía me increpó: —¿Qué haces aquí? ¿Todavía te crees la esposa de Hernán? ¿No fue acaso que llevaste a Sonia a vivir a tu casa? ¿Por qué la devolviste? ¿O acaso te diste cuenta de que su salud está empeorando y quisiste dejarla en el hospital? Apuesto a que te preocupaba que muriera en tu villa, ¿no es así?
Ella mantenía su estilo desvergonzado habitual.
Igno