Reflexionaba sobre el estado de Zuriel, y también me parecía algo anormal.
—¡Entonces te lo agradezco! —dije, disculpándome.
—Esta vez, el tiempo no lo permitía y me preocupaba que te desesperaras esperando noticias, pensando que no me ocupaba del asunto. ¡Así que... no tuve más remedio que venir a verte primero y también reconocer el lugar! —Zuriel sonrió torpemente.
Yo devolví la sonrisa rápidamente y le dije:
—Así está bien, después de todo, somos viejos compañeros de clase y ambos estamos en