—María, puedo decir que hablas desde el corazón. ¿Cómo no vamos a invitarte a comer algo? ¡No importa qué comamos o cuánto gastemos! Incluso si te invitamos a comer encurtidos, sabemos que no nos verías con desdén. Eso es lo que representas para nosotros —dijo Zuriel, visiblemente emocionado.
—¡Por supuesto que no! ¿Acaso no recuerdan cómo fueron mis comienzos como emprendedora? El mercado de hoy no se maneja con chismes ni sonrisas forzadas. ¿Qué significa despreciar a alguien? —contesté con se