Valeria notó mis preocupaciones, recuperó su compostura y levantó las cejas: —Ya he organizado a personas para vigilarla de cerca. Si hay algún movimiento sospechoso, lo sabremos de inmediato.
—¿Es confiable? —le pregunté a Valeria.
—¡Por supuesto! —respondió Valeria sin vacilación—. Estoy investigando su origen, ¡eso es lo crucial!
Le mostré su teléfono: —¿Puedes enviarme esta foto?
—¡Sí, por supuesto! —dijo ella decididamente—. Hermana, ¡tengo una idea!
—¿Te refieres a esta persona? —levanté l