Nuestro pequeño convoy se dirigió rápidamente hacia la ciudad Tormida, y afortunadamente llegamos justo a tiempo para la reunión.
Graciano ya había arreglado que personal relevante nos recibiera y nos condujera a la gran sala de reuniones.
Habíamos preparado exhaustivamente para esta reunión, con los jefes de cada departamento de la empresa. Parecía que Teo había organizado todo meticulosamente, lo que aumentó significativamente la eficiencia de nuestras negociaciones.
La reunión transcurrió sin