Antes de que pudiera recuperarme de la sorpresa inesperada, Lucía irrumpió en la sala de consulta, exclamando: —¡Señor Álvarez...!
Al verme en la cama del hospital, su rostro se tensó por un momento. Con una expresión de duda, se acercó a Patricio y, alzando la vista hacia él, preguntó con emociones encontradas: —¿Qué está pasando aquí?
Patricio no respondió directamente a su pregunta. En cambio, hizo una señal al médico y ambos salieron del consultorio en silencio.
Cuando Lucía vio que Patricio