Mientras todavía me recuperaba de la sorpresa, Patricio puso su mano sobre mi frente y preguntó con preocupación: —¿Te sientes mal? ¿Eh?
Al ver su rostro cargado de inquietud, me pregunté: ¿este hombre se preocupa por mí? Parece tener un amor generoso y una energía desbordante.
Intenté resistirme, pero sus labios tocaron mi frente. Luego, con una voz llena de ternura, me preguntó: —¿Por qué estás tan pálida?
Esa preocupación tan detallada me dejó casi en un estado de ensueño, emocionada intensam