Recibí a Ana con calidez y no pude evitar asombrarme al ver que su pequeño hijo ya caminaba por todas partes. El tiempo realmente volaba.
Dulcita estaba jugando felizmente con él, mostrándose como una hermana mayor perfecta, haciendo reír al pequeño con sus juegos.
Los dos niños parecían llevarse increíblemente bien, lo cual me hacía pensar en cuán solitaria debía sentirse Dulcita a veces.
—Señorita Lara, es mi primera vez en la Residencia Esplendorosa, y el lugar es realmente hermoso. Víctor me