71. Era por nuestro bien
Comencé a respirar por fin, sintiendo que el aire que se había llevado Jonathan regresaba a mis pulmones. El sobre en el suelo lo pisoteaba como lo que era… una simple basura. Quería calmar mis pensamientos, pero fue imposible. Seguía en un estado de pavor, sin saber qué hacer, aunque mi cerebro me ordenaba no rendirme. No permitiría que ese hombre me venciera.
No.
Jamás.
No lo consentiría.
Me dirigí a mi habitación y, por pura curiosidad, empecé a investigar el nombre que me había mencionado