102. Sin alma
Por un pequeñísimo Gladys cree que se desmayará, y es Osvaldo quien la sostiene. A raíz de ésta noticia, el corazón palpita cada vez más rápido que antes sin dejarla pensar, sin dejarla respirar, sin ayudarla. Amaranta y Briseida también reaccionan de la misma manera, una jadeando y la otra cubierta de horror.
Pero Gladys se transforma en un bulto de desespero que se mueve y corre hacia la puerta. Osvaldo la detiene justo cuando pulsa el botón del ascensor.
—¡Gladys, espera!
—¡¿Qué fue lo que d