Apreté la diminuta mano de Melody al instante. Sus ojitos se clavaron en los de su hermano, quien la tomó en sus brazos, cambiando por completo su expresión. La besó en la mejilla y miró a su madre, Kelly:
- “Nosotros” no haremos nada – dijo con firmeza – Porque la mitad de la casa es “mía” y no “tuya”. Yo no quiero. De hecho, nunca quise nada... Porque el dinero no resolverá mi problema. ¿Cuándo entenderás esto?
Kelly estaba incrédula, mirando a su hijo, sin responder. Continuó , mirando a Mel