- ¡Hola, Sabrina! - Saludó, sus ojos fijos en los míos.
Revisar a Guilherme de alguna manera me conmovió un poco. Tal vez por la sorpresa de su presencia allí, sin previo aviso.
Nada en él había cambiado. El mismo look marimacho, casual, ropa de marca, pelo más corto.
Sus ojos se posaron en mi vientre hinchado. Sonreí, deseando internamente que él fuera feliz por mí y por Charles. Extrañaba a Guilherme y toda la buena energía que traía.
- ¿No nos invita a “nuestra” casa? Kelly me preguntó, romp