Parpadeé repetidamente, tratando de despertarme. Pero no me desperté... Porque ni siquiera estaba durmiendo.
Todo lo que vi fueron las caras atónitas de mis padres y de Mariane.
- ¿Embarazada? preguntó mi madre, mirando incrédula.
- Tú... ¿No sabías? – El médico me miró.
- No lo sabía. – confesé.
- Así que aprovechemos que estamos aquí y hagamos todas las pruebas necesarias. Te derivaré a un obstetra.
- Sí, hágalo, doctor. Por favor. - Preguntó mi padre y si no me estaba volviendo loco, había u