- ¿Veintidós? - Le preguntó.
Arrugué mi frente, sin entender.
- ¿O veintitrés?
- Veintitrés. Acaba de terminar. – Me escuché justificando mi edad.
- Tengo dieciocho años. Pero puede considerar 19 en el Año Nuevo Chino.
Reí y él tocó mi regazo, tomando la concha marina que adornaba mi cuello. Leyó las iniciales y dijo:
- ¿Lo que quieres decir?
Tomé el caparazón de sus dedos y di un paso atrás, distante. Había tocado un tema sumamente prohibido que me dejaba fuera de ese mundo, lejos del presente