No podía creer lo que estaba pasando. ¿Qué quieres decir con que Sabrina estaba allí... y Guilherme... con los Rockefeller?
Miré a la niña, que repetía “padre” casi junto con Guilherme. ¡Mierda!
- Entremos... No podemos quedarnos aquí... Se avecina una fuerte tormenta... - Calissa tomó a Melody en sus brazos, entrando.
Mariane tomó mi mano, pero no pude entrelazar mis dedos con los de ella. Estaba completamente indefenso.
- ¿Qué haces aquí? – me preguntó Guillermo.
- ¿Qué haces aquí? – Reformul