- No pensé que hiciera ninguna diferencia para ti. Lo miré, confundida por su actitud.
- ¿Este es el hijo de puta que te hizo lo que te hizo?
- Gui... No puedes usar blasfemias... Hay niños aquí. Melody arqueó una ceja, atrayendo su atención.
- Perdóname, princesa. Pero este hombre se merece todas las malas palabras del mundo.
-¡Gui, basta! – dije en voz alta.
El helicóptero se había ido, dándonos un poco de paz y tranquilidad. Respiré hondo y me dirigí hacia mi antigua familia, si se puede lla