Me fui, casi siendo empujado hacia la casa por el vendaval. Estaba oscuro, nubes negras cubrían el cielo y los truenos resonaban en todas direcciones, seguidos de relámpagos. Y aunque no lo vi, sabía que mi pequeña estaba en la calle, huyendo de cada situación en la que la ponía.
Dios, ¿en qué dirección se había ido?
Me quité los zapatos, los tiré y caminé hacia el lado izquierdo, sin saber si ella había tomado ese camino. Escuché gritos llamándome a mí ya Medy, pero no regresé.
Mis pies se hun