Melody estaba ansiosa y aún más habladora. Nunca había estado en un avión en mi vida.
Me senté junto a ella. Guilherme y Yuna se sentaron frente a nosotros.
Tan pronto como el avión despegó, inmediatamente me sentí mal y un poco mareado. Y eso me preocupó mucho.
- ¿Estás bien? – preguntó Yuna.
- Sí... - dije, fingiendo que sí.
- Te ves preocupado. – dijo Guillermo.
- Faltan cinco años... ¿Qué esperabas?
- No te preocupes, mamá. Ellos te amarán. Melody tomó mi mano.
La azafata se acercó a nosotr