- Están hablando como si Guilherme fuera un joven virgen – me irrite – Mi error fue dejar que me hiciera lo que me hizo en el salón de clases, dentro de la escuela. Pero tu hijo no es un santo... Es culpable – Miré hacia Guilherme – Igual que yo. Ambos lo hicimos mal.
- No es su culpa... Nunca lo fue. Yo siempre iba detrás... Incluso encontré a su hija para acercarme.
- ¿Como asi? – Lo miré – pensé… Fue una coincidencia…
- Es sólo un niño. - Argumentó Kelly.
- Un chico de 18 años. William no es